
Cuando el pasado chocó con el presente, el caos y el miedo cubrieron de sombras una posible realidad. La mirada en toda dirección buscando la luz que indicara el camino a seguir, se perdía en cada rincón. ¿Tan poderoso seguía siendo tal pasado que lograría de nuevo convertirse en presente?
Pasado y presente, ambos expuestos en un trozo de papel. Uno al lado del otro, frente unos ojos desesperados que quisieron entender.
Pasado, con su gran porte, su fuerza, su seguridad. Su cara fría, seria, no dejaba entrever sentimiento alguno más que aquel que luchó por tal frío rostro.
Presente, diminuto y grande asu vez. Con su brazo siempre protegiendo lo que el pasado dejó a su paso. Con aquella brillantre luz, su sonrisa... ¿Tiene el poder de reflejarse en mi propio rostro? Pues yo sonreí y me embriagué en aquel mar de cálidas emociones. Y fue allí donde hallé la luz que me indicaba el camino a seguir. Y es que, el pasado es fuerte y deja secuelas, en ocasiones, de por vida. Pero siempre hay que seguir andando y saber dar una oportunidad a lo que el presente ofrece.
"Él es mi pasado, tú mi presente. Yo... Yo sólo soy lo que el pasado dejó y en lo que el presente me convertirá."

1 comentario:
Hola, ¿podrías sintetizar tu estado de ánimo? Salud
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