
Una de las grandes preguntas que me ronda por esta cabecita que nunca para de funcionar, es el por qué cuando empieza a realizarse algo que hemos anhelado durante años, nos emperramos en negar que está sucediendo, que por fin es real. Y después de analizarlo una y otra vez, he dado con la respuesta: MIEDO
Una vista nocturna increíble en un mirador lleno de recuerdos, la compañía de mi mejor amiga, música de fondo, la fresca brisa del mar en una noche de verano y, de repente, una conversación profunda que rompe el silencio entre las dos. De esa conversación terminan saliendo anécdotas, de esas anécnotas, sonrisas... sobretodo por mi parte... Esa sonrisa que se te pinta en la cara cuando recuerdas un momento especial y tierno. Y justo ahí, me di cuenta: Por mi cabeza siempre rondan los puntos negativos, en lugar de recordar esos momentos tan buenos y positivos. Y ¿por qué? Porque el miedo me cega, no me deja ver. El miedo hace que si quieres un jardín perfecto, veas a la única flor marchita que hay, y que de ahí quieras acabar con todo el jardín.
Es muy difícil superar al miedo... Sobretodo si ya en un pasado decidiste ser valiente y saliste perdiendo... Pero creo, y esto lo digo desde mi intento por superar el miedo que invade y confunde profundamente a mi corazón, que si no se lucha, si no se es valiente una vez más, será otra derrota... Y si ya tienes una derrota... Deberíamos luchar ¿no? No tendríamos nada que perder, pero sí una oportunidad de ganar... Al menos, eso creo.

1 comentario:
Y si el miedo me gana este pulso
y si el miedo me invita a mi sólo a jugar
y si el miedo me pide mi cuerpo
doy la espalda y le digo no quiero jugar
y si el miedo me borra del cuento
y si el miedo, me encierra en la oscuridad
y si el miedo me quiere en su fuego
doy la espalda y le digo no quiero jugar
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